Beneficios Tangibles:
Mejora en el bienestar general de tu peludo en pocas semanas, reducción de síntomas como problemas digestivos o baja energía.
Beneficios Intangibles:
Tranquilidad de saber que estás tomando decisiones informadas, mayor conexión emocional con tu peludo y reducción de visitas al veterinario.
120 USD / $120.000 ARS
Veterinaria especialista en nutrición natural con experiencia en el cuidado integral de peludos. Te brindará todo su conocimiento y compromiso para garantizar que tu peludo reciba el cuidado que merece.
Hay una forma muy común de transitar la enfermedad de un peludo. Es la que elige la mayoría: asustarse ante el síntoma, correr a la clínica, aplicar un protocolo de tratamiento estándar, tapar el fuego con un fármaco y rezar para que el alivio dure.
Esa mayoría vive en una incertidumbre constante, delegando la salud a lo que dice un tercero, a las modas de los nuevos fármacos o a la presión de la industria. Son muy buenos tolerando que sus peludos vivan inflamados, con la energía baja o con recaídas digestivas crónicas, porque «les dijeron que es normal por la edad» o «porque la raza es así».
Pero tú no eres como la mayoría.
Y si hay algo que te sale particularmente mal, es tolerar que quien más amas se apague lentamente mientras tú sigues instrucciones a ciegas.
Si estás aquí, es porque ya tuviste ese despertar incómodo. Ya te diste cuenta de que rellenar un plato con comida seca no es nutrir, y de que la salud no es algo que se inyecta por defecto en una consulta de quince minutos.
Sabes que la salud se construye día a día. Pero también sabes lo solitario, confuso y abrumador que puede ser caminar este sendero intentando entender tanta información por tu cuenta.
Por eso diseñé este espacio. No es una asesoría rápida de alimentación. Es una decisión irreversible para transformar por completo la vida y la salud de tu peludo y recuperar tu criterio como su cuidador.
La restauración celular y el equilibrio sistémico no responden a presiones. Mentirte diciendo que un desequilibrio crónico o una condición compleja se resuelve en 12 semanas sería caer en la misma dinámica mecánica que cuestiono: eso lo he confirmado con el paso de los años.
La naturaleza tiene sus propios ritmos. Atravesar crisis de depuración, consolidar nuevos hábitos metabólicos, interpretar y corregir las alteraciones en los estudios de sangre y ajustar la suplementación estacional requiere tiempo. Requiere al menos un semestre de presencia, observación rigurosa y calma para comenzar a verdaderamente conocer a nuestro peludo.
Si entras aquí, es para que caminemos juntos durante 6 meses bajo una metodología clara y sin prisas.
Este proceso impacta en dos frentes que están íntimamente conectados:
Este espacio no es para quienes buscan una solución mágica de un día para el otro. Es para cuidadores comprometidos que están listos para mirar de frente la salud de sus peludos, respirar profundo y hacer que los próximos meses sean el inicio de una vida llena de vitalidad, coherencia y paz.
Si tienes dudas sobre el servicio escríbeme a info@veroencasa.com
Veterinaria especialista en nutrición natural, con más de 14 años de experiencia en el área clínica y de alimentación. Autora de la Trilogía +Más Carnívoros
La RAE define transición como:
«Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto.»
En la alimentación natural para nuestros peludos, el término es utilizado simplemente para describir esa etapa en la que comenzamos a hacer el cambio de un modelo de alimentación a otro, en este caso estaríamos hablando de pasar de ofrecer comida «balanceada» a una dieta natural.
Sea dicha la verdad no creo que haya SOLO UNA manera de llevar a cabo una «correcta» o adecuada transición, lo importante es mantener en mente el objetivo: evitar en la medida de lo posible cualquier malestar físico que le pudiera generar a nuestro peludo un cambio tan drástico de modelo de alimentarlo.
En pro de este mismo objetivo, el tiempo que pueda durar este proceso de transición es muy relativo a cada peludo, pudiendo ser tan corto como de 24 horas en el caso de cachorros recién destetados; algunos días en caso de cachorros que ya consumen «balanceado» o de semanas e incluso meses en peludos adultos.

Porque todo va a depender del estado de salud actual de cada peludo así como de los años que lleve alimentándose de forma incorrecta.
A mayor cantidad de años bajo un modelo de alimentación ultra-procesado y alto en carbohidratos, probablemente mayor será el tiempo que tome sanar y reorganizar su metabolismo para ser capaz de aprovechar todos los nutrientes en una dieta tan rica como la natural.
Insisto en que no creo haya solo UNA forma de hacer las cosas y mucho menos en el tema de la nutrición, pero en lo personal y por las experiencias que he tenido a lo largo de estos años asesorando a cuidadores, NO me gusta sugerir ofrecer de forma inmediata comida cruda.
En mi opinión y experiencia, es mucho más sencillo para el organismo del peludo que ya viene alterado por una dieta ultra-procesada, comenzar la transición ofreciendo pequeñas cantidades de alimentos con un mínimo tiempo de cocción. Incluso suele resultarles mucho más atrayente en un principio la comida semi-cocida que la cruda, especialmente a los perros.

¿La razón de esto?
Pienso que se debe al absoluto desconcierto que le genera a muchos perros el ver de un día para el otro un trozo de algo que jamás ha visto ni probado en su plato de comida; un olor diferente, una textura y temperaturas diferentes; es un instinto de autopreservación negarse a probarlo. ¡Por supuesto los gatos pueden llevan esto a otro nivel!
Este desconcierto por parte de los perros respecto a qué hacer con la comida nueva sucede muchísimo las primeras veces que ofrecemos huesos carnosos (recuerden que estos SI o SI se dan crudos).

Pasa mucho que los peludos le ladran al plato, toman el hueso y lo esconden, lloran con el hueso en la boca recorriendo toda la casa, etc. En palabras sencillas: no tienen idea de qué hacer con él, los atrae pero no saben que es comida.
La verdad es que estas situaciones son sumamente comunes y nos pueden resultar entre tiernas y graciosas pero si lo miramos desde una perspectiva un poco más profunda, debemos reflexionar sobre lo mucho que los hemos separado de su naturaleza que ahora nos toca «enseñarles» como comer algo para lo que todo su organismo está diseñado.
¿Le has visto la boca a tu peludo?
Sus dientes son una máquina para triturar huesos.
Volviendo a la transición, en líneas generales yo sugiero comenzar con una dieta mixta.
Imaginemos que tenemos un perro adulto que come 2 veces al día, por lo que sugeriría dividir la comida durante la primera etapa de la transición de la siguiente manera:
En su 1era comida mantendría su ración de «balanceando» humedecido idealmente con caldo de huesos
En su 2da comida comenzaría a ofrecer su ración correspondiente de dieta natural. Esta ración incluiría una porción de proteína de fácil digestión (pollo por ejemplo) cocido por unos minutos y algún puré de vegetales.
A medida que vayan pasando los días y que se tenga una respuesta satisfactoria del peludo ante la nueva comida, sugiero ir añadiendo ingredientes a su porción de comida natural hasta que tengamos un plato completo y podamos dar el paso de sacar el «balanceado»
Evidentemente esto es un resumen muy básico de la forma en la que sugiero trabajar esta etapa, digo muy básico debido a que me gusta ir añadiendo suplementos que le comiencen a aportar al peludo desde el día 1 los nutrientes que sé sin lugar a dudas que han estado deficientes.

Por otro lado, es de notar que he mencionado comenzar con comida cocida por lo cual los huesos carnosos NO están incluidos en esta primera etapa de transición. Recuerda que LOS HUESOS SOLO SE DEBEN OFRECER CRUDOS, así que estos los sugiero sumar en una etapa más avanzada del proceso.
Para esto no hay una respuesta concreta. Va a depender muchísimo de una variedad de factores que incluyen condición de salud, disposición del peludo a probar ingredientes nuevos y tolerancia del organismo a la adición de dichos ingredientes.
He manejado transiciones tan rápidas como de 5 días; promedios de 3 – 4 semanas (estas son las más comunes en perros adultos sanos), pero también he tenido transiciones de meses (gatos y peludos con antecedentes de problemas gastrointestinales).
Es necesario decir que también me he encontrado con peludos «sorpresas» con los cuales planteamos un objetivo en el tiempo y ellos nos terminan indicando otro (más corto o mucho más largo del planeado); por esta razón siempre hablo con los cuidadores que más allá del plan que nosotros nos tracemos debemos SIEMPRE ir al ritmo que el peludo nos marque.

Para bien o para mal, la nutrición no es una simple ecuación matemática donde con un par de fórmulas y cálculos tenemos la dieta adecuada; es más un tema de priorizar ingredientes de la mejor calidad nutricional posible e ir ofreciendo mientras se evalúa la respuesta de cada organismo; es por esto que nunca hay dos dietas iguales, simplemente porque NO HAY 2 organismos iguales.
Veterinaria – Especialista en Alimentación Natural Cruda para Perros y Gatos
La RAE define transición como:
«Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto.»
En la alimentación natural para nuestros peludos, el término es utilizado simplemente para describir esa etapa en la que comenzamos a hacer el cambio de un modelo de alimentación a otro, en este caso estaríamos hablando de pasar de ofrecer comida «balanceada» a una dieta natural.
Sea dicha la verdad no creo que haya SOLO UNA manera de llevar a cabo una «correcta» o adecuada transición, lo importante es mantener en mente el objetivo: evitar en la medida de lo posible cualquier malestar físico que le pudiera generar a nuestro peludo un cambio tan drástico de modelo de alimentarlo.
En pro de este mismo objetivo, el tiempo que pueda durar este proceso de transición es muy relativo a cada peludo, pudiendo ser tan corto como de 24 horas en el caso de cachorros recién destetados; algunos días en caso de cachorros que ya consumen «balanceado» o de semanas e incluso meses en peludos adultos.

Porque todo va a depender del estado de salud actual de cada peludo así como de los años que lleve alimentándose de forma incorrecta.
A mayor cantidad de años bajo un modelo de alimentación ultra-procesado y alto en carbohidratos, probablemente mayor será el tiempo que tome sanar y reorganizar su metabolismo para ser capaz de aprovechar todos los nutrientes en una dieta tan rica como la natural.
Insisto en que no creo haya solo UNA forma de hacer las cosas y mucho menos en el tema de la nutrición, pero en lo personal y por las experiencias que he tenido a lo largo de estos años asesorando a cuidadores, NO me gusta sugerir ofrecer de forma inmediata comida cruda.
En mi opinión y experiencia, es mucho más sencillo para el organismo del peludo que ya viene alterado por una dieta ultra-procesada, comenzar la transición ofreciendo pequeñas cantidades de alimentos con un mínimo tiempo de cocción. Incluso suele resultarles mucho más atrayente en un principio la comida semi-cocida que la cruda, especialmente a los perros.

¿La razón de esto?
Pienso que se debe al absoluto desconcierto que le genera a muchos perros el ver de un día para el otro un trozo de algo que jamás ha visto ni probado en su plato de comida; un olor diferente, una textura y temperaturas diferentes; es un instinto de autopreservación negarse a probarlo. ¡Por supuesto los gatos pueden llevan esto a otro nivel!
Este desconcierto por parte de los perros respecto a qué hacer con la comida nueva sucede muchísimo las primeras veces que ofrecemos huesos carnosos (recuerden que estos SI o SI se dan crudos).

Pasa mucho que los peludos le ladran al plato, toman el hueso y lo esconden, lloran con el hueso en la boca recorriendo toda la casa, etc. En palabras sencillas: no tienen idea de qué hacer con él, los atrae pero no saben que es comida.
La verdad es que estas situaciones son sumamente comunes y nos pueden resultar entre tiernas y graciosas pero si lo miramos desde una perspectiva un poco más profunda, debemos reflexionar sobre lo mucho que los hemos separado de su naturaleza que ahora nos toca «enseñarles» como comer algo para lo que todo su organismo está diseñado.
¿Le has visto la boca a tu peludo?
Sus dientes son una máquina para triturar huesos.
Volviendo a la transición, en líneas generales yo sugiero comenzar con una dieta mixta.
Imaginemos que tenemos un perro adulto que come 2 veces al día, por lo que sugeriría dividir la comida durante la primera etapa de la transición de la siguiente manera:
En su 1era comida mantendría su ración de «balanceando» humedecido idealmente con caldo de huesos
En su 2da comida comenzaría a ofrecer su ración correspondiente de dieta natural. Esta ración incluiría una porción de proteína de fácil digestión (pollo por ejemplo) cocido por unos minutos y algún puré de vegetales.
A medida que vayan pasando los días y que se tenga una respuesta satisfactoria del peludo ante la nueva comida, sugiero ir añadiendo ingredientes a su porción de comida natural hasta que tengamos un plato completo y podamos dar el paso de sacar el «balanceado»
Evidentemente esto es un resumen muy básico de la forma en la que sugiero trabajar esta etapa, digo muy básico debido a que me gusta ir añadiendo suplementos que le comiencen a aportar al peludo desde el día 1 los nutrientes que sé sin lugar a dudas que han estado deficientes.

Por otro lado, es de notar que he mencionado comenzar con comida cocida por lo cual los huesos carnosos NO están incluidos en esta primera etapa de transición. Recuerda que LOS HUESOS SOLO SE DEBEN OFRECER CRUDOS, así que estos los sugiero sumar en una etapa más avanzada del proceso.
Para esto no hay una respuesta concreta. Va a depender muchísimo de una variedad de factores que incluyen condición de salud, disposición del peludo a probar ingredientes nuevos y tolerancia del organismo a la adición de dichos ingredientes.
He manejado transiciones tan rápidas como de 5 días; promedios de 3 – 4 semanas (estas son las más comunes en perros adultos sanos), pero también he tenido transiciones de meses (gatos y peludos con antecedentes de problemas gastrointestinales).
Es necesario decir que también me he encontrado con peludos «sorpresas» con los cuales planteamos un objetivo en el tiempo y ellos nos terminan indicando otro (más corto o mucho más largo del planeado); por esta razón siempre hablo con los cuidadores que más allá del plan que nosotros nos tracemos debemos SIEMPRE ir al ritmo que el peludo nos marque.

Para bien o para mal, la nutrición no es una simple ecuación matemática donde con un par de fórmulas y cálculos tenemos la dieta adecuada; es más un tema de priorizar ingredientes de la mejor calidad nutricional posible e ir ofreciendo mientras se evalúa la respuesta de cada organismo; es por esto que nunca hay dos dietas iguales, simplemente porque NO HAY 2 organismos iguales.
Veterinaria – Especialista en Alimentación Natural Cruda para Perros y Gatos

